Biblioteca Municipal de Polanco

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viernes, 5 de junio de 2015

NUEVO LIBRO  SOBRE LAS MARZAS

                                                                                          
   por Tino Barrero

El ayuntamiento de Polanco con motivo de la conmemoración del veinticinco aniversario de la recuperación de la ronda marcera en el municipio que tuvo lugar en 1989, ha sacado a la luz un nuevo libro "Marzas: tradición viva en Polanco" de la profesora Emma Mª Blanco Ruiz.
Este libro es una revisión ampliada de otro, con el mismo nombre, publicado en el 2003 y que sirvió como base a un trabajo de investigación que la autora realizó para el Departamento de Historia y Ciencia de la Música de la Universidad de Valladolid.
No es extensa la bibliografía existente referente al tema de marzas. Sí hay algunos autores que incluyen en alguna de sus obras  un apartado dedicado a las marzas, tenemos a José Mª de Pereda que en su "Escenas montañesas" de 1864 incluye La noche de Navidad donde  nos muestra todo el ritual de una ronda de marza en la Noche Buena. Otro autor es Demetrio Duque y Merino, folclorista y costumbrista campurriano que escribe en 1891 " Tonadas de ronda y cantos romeros" que dedica un apartado al tema de las marzas. D. Sixto Córdova y Oña en su tomo IV del "Cancionero popular de la provincia de Santander" (1955) dedica otro apartado dedicado a las marzas. Amos Escalante, Menéndez Pelayo y algunos otros autores ilustres de nuestra región hacen alguna referencia a esta costumbre tan nuestra de rondar y cantar las marzas.

Sin embargo,  libros dedicados exclusivamente a la temática de marzas no abundan. Uno, del Coro Ronda Garcilaso en 1955, titulado "Las Marzas" publicado tras el eco entusiasmado que despertó una emisión radiofónica en radio Torrelavega en febrero de 1955 sobre las tradicionales marzas.   Otro autor es el etnógrafo Antonio Montesinos que  en 1992 publicó      "Marzas rituales de identidad y sociabilidad masculinas".  Y ya en 2003 tenemos la 1ª edición del libro de Emma Mª Blanco Ruíz: " Marzas: tradición viva en Polanco" en el que hace un recorrido por los orígenes de las marzas en Cantabria, en cómo se iniciaron en Polanco, así como el repertorio y rituales que conlleva la ronda, dejando un apartado para las marzas fuera de Cantabria. A éste, tenemos que añadir la nueva revisión y ampliación sacada en nueva edición de 2015 "Marzas: tradición viva en Polanco". En esta nueva edición el lector o investigador, que busque referencias sobre estos cantos, rondas y costumbres tan nuestros que forman parte de nuestro patrimonio cultural más íntimo, puede satisfacer buena parte de sus exigencias y llegar a conocer sus  cantos, lo que es y significa una ronda marcera en el medio rural como compendio de actitudes y comportamientos que le confieren grandes valores como compañerismo, perseverancia, generosidad, responsabilidad, capacidad de sacrificio y respeto ya que con fecha fija y sometidos a cualquier inclemencia del tiempo, pues en general y particularmente en Polanco se mantiene el compromiso de patear calle a calle, barrio a barrio, saludando cortésmente al vecino y compartiendo con él la alegría del advenimiento de la primavera e ir dejando atrás el duro invierno. Este nueva edición comienza a editarse coincidiendo- además de con el veinticinco aniversario de la recuperación de la ronda marcera en Polanco- con la declaración de las Marzas como Bien de Interés cultural por parte del Gobierno de Cantabria.

jueves, 24 de julio de 2014

Las Marzas, Bien de Interés Cultural

LAS MARZAS EN VALOR AL SER DECLARADAS BIC. TODO UN ACIERTO.

Las marzas, los bolos y rabel han sido considerados por el Gobierno de Cantabria, Bien de Interés Cultural Inmaterial. Buena elección la de estas tres manifestaciones culturales que, sin duda, contribuyen a afirmar nuestra identidad como región. Nadie puede dudar que los bolos
son nuestro deporte vernáculo por excelencia; o el arraigo del rabel como instrumento musical que para sólo o acompañando a coplillas se implantan en lo más profundo de nuestro folclore. También, las marzas profundamente enraizadas en nuestra región y cuyo significado trascienden más allá de ser unos cantos, aplicadas a una fecha determinada o por su acción petitoria. Las tres manifestaciones forman parte de nuestro patrimonio etnográfico más arraigado.
Para conmemorar dicha Declaración, la Consejería de Cultura organizó una gala en el Palacio Festivales, sobre estas tres manifestaciones culturales, haciendo un recorrido por cada uno de los nuevos BIC.
Pareciéndome todas interesantes, por ser "marcero", voy a centrarme en la Sección MARZAS. Los Marceros de Polanco tuvimos el honor de compartir escenario y representación con otros dos grupos de exquisita categoría: la Asociación Ronda Marcera de Torrelavega, agrupación numerosa, compuesta por miembros de varias grupos corales de la capital del Besaya y el Coro Ronda Altamira, veterana y afamada agrupación coral de la capital cántabra. Nosotros, los Marceros de Polanco, somos un grupo de vecinos que nos reunimos únicamente para cantar marzas el último día de febrero y primero de marzo e ir de ronda, casa a casa, por todo el municipio; suponemos, preservar la esencia rural de la tradición marcera.
Cuando comenzamos a recuperar la ronda- hizo 25 años en febrero- no llegábamos a pensar, ni por asomo, la expansión, repercusión y trascendencia que han llegado a tener las marzas en la región. Nosotros, pretendimos retomar una tradición que conocíamos sólo por oídas de nuestros mayores y cuyas canciones habíamos escuchado a través de la radio, cantadas por el Coro Ronda Garcilaso; alguno, la había escuchado a las niñas del Colegio La Milagrosa que las cantaron en alguna ocasión.
Pronto comprobamos que las "marzas", dentro de nuestro patrimonio cultural, era quien mejor reflejaba el carácter de los hombres y mujeres de nuestra región, tantas veces descrito por diversos autores.
Entre estos autores se encuentra don Sixto de Córdova y Oña, en su tomo IV del "Cancionero popular de la provincia de Santander", hace una descripción del carácter de los polanquinos . Escribía don Sixto que: " Polanco era un pueblo robusto de cuerpo y alma, religioso y noble; muy sobrio, aunque era rico por su labranza, sus montes a la sazón bien poblados, su ría y su honroso amor al trabajo. Por eso los de Polanco, cantaban, como escribe Pereda "siempre y en todas partes"."
Otros autores han aludido a la nobleza e hidalguía de los pobladores montañeses.
Pues bien, el ritual de la "Marza", es un compendio de actos y actitudes que pone de manifiesto esta gallardía, hidalguía y nobleza de los marceros.
En principio, la marza consiste en dar la bienvenida a la primavera, una alabanza al resurgir y explosión de la naturaleza, con todo lo que eso supone como valor. Y cuya alegría se desea compartir con el resto de vecinos.
Comienza el ritual con cierta solemnidad - que contrasta con la sobriedad de su vestimenta y la sencillez de sus canciones cantada a una sola voz-, solicitando licencia a la autoridad municipal para iniciar la ronda. Después, una vez concedida ésta, con toda cortesía los marceros se dirigen a la casa del vecino a quién saludan con expresiones diversas, pero siempre respetuosas y piden permiso para cantar a la voz de "cantamos, rezamos o nos vamos". Si los moradores mandan cantar, se comienza ensalzando la tradición marcera; se da la bienvenida a marzo; se hace petición de aguinaldo y con toda la cortesía, en muestras de agradecimiento, se alaba a los moradores de la casa: " A los de esta casa Dios les dé victoria, en la tierra gracia y en el cielo gloria...", para posteriormente despedirse con el: "Adiós hasta el otro año, hasta el año venidero, si Dios nos da salud, a cantarlas volveremos".
A todo este ritual cortés de la ronda, otros valores caben añadir.
Los de Polanco- supongo que la mayoría de las rondas-, todo último día de febrero y primero de marzo hemos salido, sin excepción, de ronda por el municipio. Llueva, granice, nieve o haga frío, siempre hemos acudido a nuestra cita. Nunca hemos sucumbido al desaliento por las inclemencias meteorológicas o cualquier otra causa y siempre hemos permanecido fieles al compromiso de acudir a rondar entonando las marzas.
De ahí que valores como el compromiso, perseverancia, responsabilidad, generosidad y capacidad de sacrificio deben sumarse a la actitud cortés , gallarda y sobria de la ronda marcera. Todo ello confiere a la Marza una concepción holística que va mucho más allá de la suma de actos que componen el ritual y de las definiciones que a la marza habitualmente se ofrecen, lo que la otorga ese carácter singular, compendio de recios, nobles y generosos valores que enarbolan el concepto de hidalguía atribuido al carácter cántabro y montañés.
Por ello, podemos decir que "ser marcero imprime carácter". Ser marcero marca un estilo, una manera de ser y de estar ante los otros.
Un acierto del Gobierno de Cantabria al considerar la inclusión de marza como BIC, como valor a preservar y difundir. Ánimo, a todos esos marceros que el último día de febrero surcan calles, plazas y callejas entonando "las marzas", como las cantaban sus padres y abuelos... Estamos de enhorabuena.
Tino Barrero
MARCERO MAYOR
Y PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN SOCIOCULTURAL POLANCO

viernes, 23 de mayo de 2014

EN RECUERDO A LOS AUTORES DEL HIMNO DE POLANCO
EN EL VIGÉSIMO ANIVERSARIO DE SU CREACIÓN.
TINO BARRERO Coordinador Educativo y cultural del Ayto. Polanco.




Amanecimos el sábado con la triste noticia del fallecimiento de Federico Ceballos Horna. Entre las diversas actividades que desarrolló, como coralista, músico y profesor, Federico puso música al Himno de Polanco. De la letra se encargó Mª Cruz Pereda y Torres- Quevedo, hija de D. Vicente Pereda de la Revilla y nieta de nuestro insigne escritor y gran novelista, José Mª de Pereda, fallecida en el transcurso de las efemérides del centenario del fallecimiento de su ilustre abuelo, en el 2006.
Federico se nos ha ido ahora, en el mes de mayo, justamente dos décadas después de haberse aprobado el HIMNO DE POLANCO en Sesión plenaria extraordinaria del 27 de mayo de 1994, siendo alcalde Luis Lobón. Al inicio y final de dicha Sesión el Coro STª María de Solvay entonó el Himno.
La iniciativa de crear el Himno partió de Manuel Sancho, a la sazón concejal de Cultura en el ayuntamiento de Polanco que viendo cómo se iba consolidando con éxito el Ciclo Coral Internacional, que había iniciado su andadura dos años antes, consideró conveniente la creación de un símbolo musical identificativo para el municipio. Por aquél entonces, Sancho era RR PP del Coro Stª María de Solvay en el que ponía su voz - y en ocasiones su guitarra- Federico Ceballos que poseía amplios conocimientos musicales. A él encomendó Sancho la música para el Himno. Faltaba ponerle letra, con lo que el propio Federico Ceballos pensó en Mª Cruz Pereda por sus raíces conocedora de Polanco y sus tradiciones, monja de los SSCC donde ambos ejercían como profesores.
El Himno fue grabado con una versión musical a través de la Banda Municipal de Música de Torrelavega, una versión vocal con el Coro Santa María de Solvay, dirigido por Juan José Valle y otra versión músico-vocal... Tras ser aprobado en pleno, la partitura fue enviada inmediatamente a las diversas corales que iban a participar ese mismo año durante la semana del 5 al 11 de junio en la IV Semana Coral Internacional del ayuntamiento de Polanco. Los coros a actuar en ese certamen eran: Grupo Vocal de Remilly (Francia), Raíces Cántabras (Torrelavega), Agrupación Coral Amigos del Mar (Santander), Coral Salcedo (Vioño de Piélagos), Coro Santa Mª de Solvay (Barreda), Coro Infantil Voces de la Paz (Barreda), Coral Francisco Piquer (Caja de Ahorros de Madrid). Durante unos cuantos certámenes los diversos coros invitados tenían que traer, dentro de su repertorio, el Himno de Polanco con el que se cerraban los conciertos.
Hoy, con el sentido fallecimiento de Federico y la coincidente efeméride del vigésimo aniversario de la creación del Himno, no podemos evitar traer a la memoria este especial recuerdo.
El himno sirve para unificar y dar identidad a un colectivo, en este caso, a los propios vecinos de Polanco. Ambos autores han fallecido, pero en su creación pusieron piel y alma, por lo que ese legado que nos han dejado les vincula con Polanco, con nuestra historia, consiguiendo que sean recordados hoy y siempre. Los sones de nuestro himno les hace eternos.
Por ello, tal como finaliza nuestro Himno "....desde nuestros corazones, tierra de bendito suelo, hoy tus hijos te cantamos, Polanco, Viva mi pueblo. ", cabe decir "¡ Grandes y por siempre, tus autores! "

martes, 11 de marzo de 2014

ANTAÑO Y HOGAÑO DE LAS MARZAS DE POLANCO



Por Tino Barrero

  Con el honor que me han dispensado los compañeros de ronda al haberme nombrado “Marcero Mayor”, lo que sinceramente agradezco, y al haberse cumplido un cuarto de siglo desde que comenzamos a recuperar la ronda de marzas, deseo compartir unas pinceladas de breves recuerdos de antaño a hogaño.
  Escribía D. Sixto Córdova y Oña que, en palabras de J.Mª de Pereda, "los de Polanco cantaban siempre y en todas partes". Seguro que no le faltaba razón ya que los paisanos de Polanco han tenido fama de cantarines. Más antes que ahora. Antaño, era frecuente escuchar una entoná de un espontáneo en la taberna, al que pronto se unían otras voces, mientras otros escuchaban y jaleaban.
  En cuanto al canto y ronda de marzas , comentan algunos de los más ancianos del lugar que cuando eran mozos alguna vez salieron a cantar las “marzas” por alguna casa del pueblo y que con lo que obtenían de aguinaldo iban el domingo, después de misa, a la taberna y tomaban un vino blanco con higos pasos. Después, no las habían vuelto a escuchar por el pueblo.
  Sin embargo, parece ser que, en el año 1974 un pequeño grupo de mozos y mozas decidieron, en el último día de febrero de aquél año, colarse la boina y visitar la casa del alcalde y algún otro vecino del pueblo para entonarles la “marza” que les había enseñado "los Garcilasos". La ronda no pasó de ahí; no repitieron.
Posteriormente, hubo algunos años en que las niñas de 8º de EGB, del colegio “La Milagrosa” capitaneadas por Sor Milagros, salieron de ronda por el pueblo, de casa en casa, para con los aguinaldos sacados en la ronda sufragarse parte del viaje de fin de estudios. Esto tuvo una importancia capital para recuperar la canción de “marza” en Polanco. Alguna de estas niñas, cuando ya mozas, nos enseñaron la canción, a la vez que participaron en aquella primera ronda de “Marza” que la Escuela de Adultos retomó en 1989.
Será a partir de ese último día de febrero del año 1989, cuando un grupo de marceros ataviados a la antigua usanza, con boina, pañuelo, farol y ahijada nos disponemos a salir de ronda por el municipio entonando “las marzas”. Previamente, por la mañana, habíamos sido grabados en directo por la cadena SER que se acercó a Polanco para hacer su programa matinal habitual y que en esa fría mañana dedicaban a las MARZAS.
  Recorrer el municipio a pie e ir haciendo frecuentes paradas para dar una “marza” , llevaba su tiempo, imposibilitando hacer todo el recorrido en un solo día, por lo que hubo que salir al día siguiente para dar la bienvenida a marzo.
  Al siguiente año, constituidos como Asociación Sociocultural "Polanco", repetimos la ronda a pie; la mojadura que cogimos fue sonada y para años posteriores decidimos desplazarnos de barrio a barrio en coches y hacer dentro de cada barrio la ronda caminando. De este modo evitábamos el estar rondando a las altas horas de la noche y permitíamos a los vecinos nos escuchasen sin molestarles.
  En este segundo año de ronda marcera, el Gobierno de Cantabria presidido por Hormaechea, comenzó a estimular las rondas de “marzas” ofreciendo, a través de la Federación Cántabra de Coros, un donativo a aquellos grupos que decidiesen salir a cantarlas y lo justificasen tras el envío de unas fotos ataviados con ropa de antiguos marceros. Sin duda, esto estimuló el que varios municipios de la región tuviesen sus grupos de marceros. Con anterioridad, salvo en la zona de Campoo, las marzas se limitaban a ser escuchadas en la radio o algún pequeño concierto que ofrecían los coros instituidos como el Coro Ronda Garcilaso o el Stª Mª de Solvay.
  Hoy, las "marzas" se cantan por diversos barrios y pueblos de la región.
  Nosotros que somos de los más veteranos en esto de recuperar la ronda e incorporar la mujer a la misma, llevamos veinticinco años consecutivos cumpliendo el ritual, despidiendo febrero y dando la bienvenida a marzo.
  En estos veinticinco años los miembros de la ronda han ido poco a poco cambiando, aunque alguno hemos aguantado desde el inicio. Un año tras otro y otro y otro...., así hasta veinticinco, sin amedrentarnos por las inclemencias meteorológicas y siempre cargados de ilusión.
  En el transcurso de estos tres últimos años se ha incorporado un nuevo grupo en el municipio, al que felicito, el " Coro S. José de Requejada" que hacen una escenificación marcera en la que se incluye "La rutona". También se nos van incorporando niños y además, tenemos a sor Neluca que es la encargada de enseñar cuestiones de nuestro folclore a los niños y niñas del colegio La Milagrosa.
  Por ello, nos cabe predecir que la continuidad de la ronda está, en buena medida, garantizada para el futuro.
  Desde aquí, aprovecho para felicitar a todos aquellas personas que han tenido el privilegio de haber llegado a ser "Marzante de Polanco", así como el agradecer a todas aquellas personas que durante años, y sin desaliento, perseveran en cumplir con el ritual de llevar a los vecinos con cánticos y algazara la nueva de la proximidad de la primavera y el ir dejando atrás el largo y oscuro invierno.
  No deseo obviar tener un recuerdo especial a aquellos compañeros que nos han acompañado en algunas de las rondas y que, tristemente, ya no se encuentran entre nosotros, como son, Antonio San Miguel, Milagros Martín y Ofo Gómez. A la vez que agradecer a aquellas personas que han dedicado generosamente, parte de su tiempo en enseñarnos nuevos cánticos de "marzas", como fue el recordado Jesús Pascual o, lo viene haciendo, Julián Revuelta " El Malvis" que nos ha enseñado la mayor parte de nuestro repertorio.
  Los de Polanco siguen cantando, si no es siempre, sí al menos, los días 28 de febrero y 1 de marzo por todos los barrios del municipio, entonando con hidalguía, entre otras, aquella marza que dice: 

"Ha venido marzo,
 bienvenido sea. 
Se cubren los campos 
con sus flores bellas...."


* Tino Barrero “Marcero Mayor “ y Presidente de la Asociación Sociocultural “Polanco”

viernes, 5 de abril de 2013

JUAN LUIS HERNÁNDEZ

FALLECIÓ EL PINTOR JUAN LUIS HERNÁNDEZ

Por Tino Barrero

El día 12 de noviembre de 2012 falleció Juan Luis Hernández, pintor charro que mantuvo grandes y estrechos lazos con Polanco , lugar elegido para su descanso eterno.

Nació en Villaverde de Guareña (Salamanca) en 1932, vivió su infancia y parte de la juventud en Polanco, pues su padre, Fabriciano Hernández, ejercía de secretario en el ayuntamiento y su madre, Mª Rosario Pérez, de maestra en la escuela de niñas.

Juan Luis fue un pintor reconocido, sus cuadros han quedado expuestos por numerosas galerías, no sólo de nuestra geografía sino del continente europeo y americano.

No hace mucho, una señora, desde EEUU, llamó a la Casa de Cultura preguntándome si aún vivía Juan Luis y de ser así si podía ofrecerla su teléfono ya que estaba interesada en poder hablar con él aprovechando que regresaba a su tierra valenciana para pasar una temporada. Le había conocido en el transcurso de una exposición en su periplo por los estados norteamericanos y quedando impresionada por su pintura había adquirido un cuadro de Juan Luis.

Fue un gran pintor de paisajes y paisanajes. Le gustaba la pintura al natural. Uno de los cuadros más conocido de él es el de “el hombre con el cuévano” que se encuentra en el ayuntamiento desde hace varias décadas. Aquí le dejo colgado, por sí sólo habla de la grandeza pictórica del autor.

Juan Luis, casado con Conchita Fuentevilla, natural de Polanco venía, por la casa familiar de Soña, prácticamente todos los veranos y siempre teníamos un rato para saludarnos.

Descanse en paz.