Biblioteca Municipal de Polanco

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lunes, 12 de marzo de 2018

La mujer dentro de la ronda marcera


                               LA MUJER DENTRO DE LA RONDA MARCERA

                                                                                          por     Tino Barrero
                                                               Coordinador Cultural y Director Ronda Marcera  de Polanco



Recién salidas las rondas marceras por las distintas localidades de nuestra región y a las puertas de celebrase el Día  de la Mujer, me pregunto, una vez más ¿Tiene sentido, hoy en día, la exclusividad sexista de la “Marzas”?.  Las “marzas” son una de las tradiciones cántabras con mayor  clara connotación machista, debido a la exclusión de la mujer en su ronda. 
Los más ortodoxos recurren  a leyes no escritas. Nos dice Antonio Montesinos en su libro Las Marzas: Rituales de identidad y sociabilidad masculinas. Editorial Límite 1992, que “La ley y la costumbre de las marzas no consienten más que a mozos solteros". Con ello, pone de manifiesto que las costumbres se convierten en leyes, dando paso al  denominado derecho consuetudinario. Pero,  costumbre simplemente es un acto o serie de actos que se realizan de manera continua en el tiempo y que pueden dejar de realizarse por causas diversas sin que se caiga en algo ilícito. Las costumbres quedan sometidas a variables circunstanciales. En el caso que nos concierne de las “marzas”, sería impensable en el medio rural, durante los siglos XIX y anteriores, que hombres y mujeres acometiesen roles comunes como es el ensayar  y hacer rondas nocturnas cantando  marzas. Vamos, totalmente impensable. Se tendría que esperar más allá de  mediados  del siglo XX para sólo poder imaginarlo.
Otra cuestión es, ¿qué fin perseguía en su origen  la  ronda de  marzas?
No sabemos con certeza la procedencia de las “marzas”, hay quienes las trasladan a la costumbre ancestral de los antiguos pueblos  de la península, anteriores a la denominación romana, siendo una fiesta propia del primer día del año que siguiendo el calendario lunar correspondería al 1 de marzo, para alabanza a la primavera. Así lo confirma el antropólogo Julio Caro Baroja : Los mozos son los descendientes de los que en otra época salieron con motivo del comienzo del año ‘Kalendae Martiae’ cantando las ‘martiae’, anunciando la venida del primer mes dedicado a un dios de la agricultura después de los meses purificadores”
Por lo tanto, su objetivo es el dar la bienvenida a la primavera a través de  cantos por las casas en alabanza a los vecinos, celebrando el dejar el duro y frío invierno atrás.  No existe ninguna reseña que nos pudiese llevar a considerar la ronda de marza, como ronda de amor o de cortejo. Por consiguiente, la diferenciación sexual no justifica sesgo alguno para realizar la ronda.
Otro mito a desmontar; tanto José Mª de Pereda 1864, en Escenas montañesas, como Amós de Escalante 1871, en Costas y montañas, Demterio Duque y Merino en 1892 y Antonio Montesinos en 1992, al referirse a la ronda marcera, hacen mención a una composición de mozos jóvenes. Es entendible; en el medio rural no es fácil imaginar, tiempo atrás, a un adulto de algarabía, cantando de casa en casa y acompañado de adolescentes y jóvenes, ya que la distancia intergeneracional ha sido manifiesta hasta tiempos muy recientes. Hoy en día, salvada ésta en buena medida y sin que llame la atención a los más puristas, participan en la ronda, niños, jóvenes y mayores sin que represente dificultad alguna. Al contrario, supone un instrumento de integración y de control social en el cumplimiento de los valores e ideales de la comunidad, donde los más jóvenes aprenden de sus mayores. No olvidemos que si algo es incuestionable a la ronda de marzas, es la exquisitez en cortesía, respeto y responsabilidad hacia la autoridad, hacia el vecino, hacia el propio grupo y hacia sí mismo. El ritual consiste en llamar a  la casa, presentación y saludo, pedir permiso, cantar si se concede, agradecer la dádiva y despedida. También se refuerzan, tal como nos indica Montesinos, con el ritual petitorio, el sistema de ayudas y prestaciones mutuas.
Otra consideración a tener en cuenta; las marzas que han tenido un proceso desigual en el tiempo, teniendo su periodo de realce y de decadencia, tras la Guerra Civil sufrieron un apagón en toda la región, va  a ser a partir de mediados de los años cincuenta, cuando a través de algunas agrupaciones de voces corales, como el Coro Ronda Garcilaso se vuelven a escuchar los cantos de marzas a través de la radio, pero sin ronda y cantada a dos o tres voces, cuando tal como nos dejó escrito Duque y Merino en “ Algo de las marzas” 1892, los cánticos de marza son a una sola voz y sin acompañamiento de instrumento alguno.
Decía don Sixto de Córdova y Oña que “quizás las marzas todas de nuestra provincia fueron inspiradas por la melodía musical que oí en 1878 en el famoso Cumbrales, donde nació y vivió don José María de Pereda”. Bueno, no sabemos… Lo que sí es cierto es que en Polanco desde antaño se recuerda el canto de marzas con sus paréntesis correspondientes. Los más mayores del lugar, nonagenarios hoy, recuerdan cantar las marzas por el pueblo e ir después a la taberna y con lo recaudado tomarse unos blancos o mistelas con galletas. En los años 70 un grupo de jóvenes de ambos sexos, pertenecientes al grupo de danzas hicieron un amago de cantarlas,  sólo salieron un años y por  tres o cuatro casas. Posteriormente, las niñas del colegio La Milagrosa, salieron  algunos años por el municipio para recaudar dinero para el viaje fin de estudios. Más tarde, en 1989, desde la Escuela de Adultos municipal, dentro de la programación pedagógica del área Sociocultural, se contempló la necesidad de dinamizar social y culturalmente el municipio que presentaba grandes carencias. Entre las diversas actuaciones estaba la recuperación de tradiciones, dentro de las cuales estaban el cántico y ronda de marzas. En estas tareas, se tenía muy claro que cualquier acción dinamizadora y transformadora se debía dar entre hombres y mujeres, jóvenes y mayores. Por lo cual, en ese año, comenzó la ronda mixta marcera de Polanco manteniendo continuidad hasta el presente.
Quiero con esto decir que en Polanco se ha tratado, a través del tiempo, de preservar la esencia de lo que es la tradición marcera, pero prestando menor atención a florituras, a la forma, que en mayor o menor grado, todos los grupos marceros vienen obviando.
 Las tradiciones también sufren su evolución, tal como indica Emma Mª Blanco en su libro “Marzas tradición viva en Polanco” Edición revisada y ampliada 2015, p.28, donde preservando el fondo, es decir, lo esencial, cabe – y, a veces, se hace necesario- que las formas o continentes vayan adaptándose a tiempos actuales, siendo lo suficiente abiertos como para comprender que ninguna de las formas adoptadas cambia el contenido del fondo. Si estamos dispuestos a cambiar la canción a varias voces o introducir mayores con jóvenes y niños, no debemos presentar estrechez de mira para introducir a la mujer.
Por fortuna hemos visto como en muchos pueblos y aldeas de Cantabria han resurgido en los últimos años grupos de rondas marceras mixtas, corrigiéndose paulatinamente ese lastre de exclusividad sexual que no tiene justificación alguna excepto una anacrónica estructuración social de base cultural y que paradójicamente se está dando más en el entorno urbano. La esencia de la marza – que es lo fundamental- seguirá tal cual: cántico, casa por casa, de alabanza a la primavera y a los dueños de la casa; en la forma, no solo cantarán niños, jóvenes y adultos, como ya lo vienen haciendo actualmente, desafiando posturas recalcitrantes, sino que se incluirán a la mujer sin diferenciación, sin subordinación real ni simbólica alguna. Con ello ganan las marzas, gana la sociedad, ganamos todos.

viernes, 19 de enero de 2018

Hora del cuento: ERIZOS

Este mes nos acompañan unos preciosos erizos que se han escapado de la biblioteca de Cabezón de la Sal y han llegado hasta aquí. ¡¡No te los pierdas, son preciosos! ¡¡A ver que historias nos cuentan!!





                        La hora del cuento será el miércoles 28 de enero y el viernes 2 de febrero.

martes, 16 de enero de 2018

REVISTA DESAFÍO


Ya tenemos aquí el nuevo número de la revista Desafio. Si queréis leerla, no tenéis más que acudir a la Biblioteca o bien podéis pinchar en la imagen y leerla on-line.





viernes, 2 de junio de 2017

Visita del aula de 2 del cole Pérez Galdós

¡¡Pero qué bien lo hemos pasado esta mañana!! Vinieron los peques del aula de 2 años del cole "Pérez Galdós". Y estuvimos contando cuentos, cantando, pintando y hasta tuvimos la visita de Lola Pelillos! Nos lo hemos pasado muy requetebien! Hasta la próxima, peques!!!!






miércoles, 22 de marzo de 2017

CUENTOS CON PAN Y CHOCOLATE

El viernes pasado inauguramos una nueva actividad "Cuentos con pan y chocolate".  Muchas bibliotecas lo habían puesto en marcha y nos gustó mucho la idea, así que en Polanco lo estrenamos el viernes pasado. ¡¡Y fue todo un éxito!!
"Cuentos con pan y chocolate" es una actividad puramente familiar por la cual, una vez al mes se reúnen un grupo de padres/madres/abuelos..  con sus hijos para contar y escuchar cuentos. Una idea brillante que culmina con una rica merendola de pan con chocolate.

En esta ocasión tuvimos historias de todo tipo:
 Carmen Berasategui nos contó un cuento tradicional que ella escuchaba de pequeñita y que memorizó " La ardilla hacendosa"

Carmen Berasategui contando "La ardilla hacendosa"
 
Héctor y su mamá nos contaron la historia de "La ovejita que vino a cenar"
 
Y Laura Ruiz Rivas, nos contó la historia de Mandy!! Un cuento escrito por ella misma y que nos encantó


Y después de todos los maravillosos cuentos... PAN Y CHOCOLATE!!!!
 
¡¡¡Hasta el mes que viene!!!

domingo, 14 de febrero de 2016

miércoles, 16 de septiembre de 2015

               
  JULIO SANZ SÁIZ RECIBE UN MERECIDO HOMENAJE EN POLANCO

 Por Tino Barrero

                       El ayuntamiento de Polanco ha rendido un pequeño homenaje a Julio Sanz Saiz  durante la conmemoración de la fiesta patronal de san Pedro Ad-víncula. Ha sido un evento sencillo, sin boato, pero profundamente sentido; se ha pretendido buscar el efecto sorpresa  a sabiendas que, a pesar de los años y de la experiencia Julio aún conserva la maravillosa capacidad de sorprenderse. La alcaldesa, Rosa Díaz, acompañada de la concejala de Cultura, Alicia Martínez y otros miembros de la corporación, le hizo entrega de un escudo de Polanco con una leyenda en la que constata la gran
consideración, afecto y agradecimiento hacia el homenajeado por su colaboración en  contribuir al engrandecimiento cultural del municipio.
Un homenaje sobradamente merecido. La faceta artística y humana de Julio Sanz Saiz se imbrica de tal manera que ambas salen reforzadas. Desde el punto de vista artístico, Julio Sanz Saiz  representa uno de los valores más relevantes de la cultura en Cantabria. Todo un artista, tal cual fuese un vestigio del Renacimiento, tiene tras de sí una extensa obra tanto escrita, como pictórica y escultórica, la cual, a su vez, en cuanto a su temática y dimensión, resulta muy versátil. Artista poliédrico, como le denomina el Grupo Quercus. En muchas ocasiones le he oído  autodefinirse artísticamente como “un poeta que pinta” y ciertamente sus pinturas, sus acuarelas, están cargadas de un lirismo capaz de evocar sentimientos, emociones y sensaciones poéticas en el observador. Dentro de la gran variedad temática de su obra, donde más fuerza e incidencia manifiesta es en aquella que gira en torno a la Naturaleza  con la que parece entrar en comunión y de la que posee una profunda capac
idad de elevación estética, recreándose y sublimándola, consiguiendo acercarse a ese misticismo que Michel Hulin denomina “mística salvaje” para diferenciarla del misticismo religioso.
Un valor añadido a la obra de Julio es  que aparte de tener una funcionalidad estética,- y quizá sin proponérselo- va consiguiendo una función modeladora de la sensibilidad, creando conciencia ecológica, haciéndonos concebir una conciencia medioambiental.
Cabe destacar de la personalidad de Julio, su constancia, su perseverancia y capacidad de trabajo, probablemente esa sea una de las causas de su extensa obra. Y, también, junto al amor a la poesía, el mantener durante  sesenta y un años consecutivos  la denominada “Cena de la poesía” creada por él; todo un ritual que  preside como anfitrión todas las noches del 21 de marzo. ¡¡Sesenta y un años consecutivos,… uno tras otro!!. Una cena cuya protagonista es la poesía y lo que se comparte es generosidad.
Cuánta grandeza creativa no cabrá en un hombre que tiene palabras para el asubio, hace un poema a la línea recta o al número tres, que es capaz de ofrecer todo el lirismo a la malva o el lirio e incluso al lagarto y al milenario roble del Monte Aa; que nos deja inmortalizados en acuarela los ríos y puentes de Cantabria entre paisajes maravillosos y sugerentes
 La presencia de Julio en Polanco es esporádica, pero constante en el tiempo. Siempre ante cualquier requerimiento ha estado ahí y, cuando no, él mismo se ofrece para colaborar en cualquier actividad de carácter cultural que programemos en el ayuntamiento. Viene colaborando desde hace catorce años en que se instituyó el Concurso de pintura nacional al aire libre como jurado del mismo. Colaboró en el exitoso y emotivo homenaje que el Ayuntamiento, la parroquia y la Asociación Sociocultural otorgó a los mayores de 90 años del municipio  en aquél año 1992. Años más tarde fue pregonero de las fiestas patronales y con posteridad ha ofrecido varios recitales poéticos y exposiciones pictóricas. Ya, con anterioridad, durante los años 50, visitó multitud de veces Polanco para  acompañar y compartir con su amigo Jesús Cancio, durante las estancias que el Poeta del Mar pasaba en Polanco. En ese peregrinar le acompañaban otras personalidades del mundo de la cultura  como Otero, Mauro Murieras, Laguillo,…
Un homenaje merecido a un artista polifacético, comprometido, trabajador infatigable. Un homenaje a una persona que a pesar de sus 87 años aún camina erguida y que bajo el aparente gesto altanero  se esconde una persona emotivamente sensible que canaliza a través de la pluma  y el pincel  esa fuente de emociones y sentimientos que alberga dentro de sí y que resulta un conversador admirable. Un homenaje merecido a una excelente persona, generoso y siempre dispuesto sin pedir nada a cambio. Bueno sí, una exigencia,... la puntualidad…Julio es irreconciliable con la impuntualidad.
Julio, por  todo, Polanco te quiere. Te queremos. Ojalá gocemos por muchos años de tus obras, tu visitas, tus chascarrillos, tu sorna, simpatía y generosidad. Porque generoso eres a raudales. Y como decía Aristóteles “ De todas las variedades de virtud, la generosidad es la más estimada”.
¡ Enhorabuena, maestro!
                                                                                                                       
Tino Barrero

                                                       Coordinador  Cultural del Ayto. De Polanco

viernes, 5 de junio de 2015

NUEVO LIBRO  SOBRE LAS MARZAS

                                                                                          
   por Tino Barrero

El ayuntamiento de Polanco con motivo de la conmemoración del veinticinco aniversario de la recuperación de la ronda marcera en el municipio que tuvo lugar en 1989, ha sacado a la luz un nuevo libro "Marzas: tradición viva en Polanco" de la profesora Emma Mª Blanco Ruiz.
Este libro es una revisión ampliada de otro, con el mismo nombre, publicado en el 2003 y que sirvió como base a un trabajo de investigación que la autora realizó para el Departamento de Historia y Ciencia de la Música de la Universidad de Valladolid.
No es extensa la bibliografía existente referente al tema de marzas. Sí hay algunos autores que incluyen en alguna de sus obras  un apartado dedicado a las marzas, tenemos a José Mª de Pereda que en su "Escenas montañesas" de 1864 incluye La noche de Navidad donde  nos muestra todo el ritual de una ronda de marza en la Noche Buena. Otro autor es Demetrio Duque y Merino, folclorista y costumbrista campurriano que escribe en 1891 " Tonadas de ronda y cantos romeros" que dedica un apartado al tema de las marzas. D. Sixto Córdova y Oña en su tomo IV del "Cancionero popular de la provincia de Santander" (1955) dedica otro apartado dedicado a las marzas. Amos Escalante, Menéndez Pelayo y algunos otros autores ilustres de nuestra región hacen alguna referencia a esta costumbre tan nuestra de rondar y cantar las marzas.

Sin embargo,  libros dedicados exclusivamente a la temática de marzas no abundan. Uno, del Coro Ronda Garcilaso en 1955, titulado "Las Marzas" publicado tras el eco entusiasmado que despertó una emisión radiofónica en radio Torrelavega en febrero de 1955 sobre las tradicionales marzas.   Otro autor es el etnógrafo Antonio Montesinos que  en 1992 publicó      "Marzas rituales de identidad y sociabilidad masculinas".  Y ya en 2003 tenemos la 1ª edición del libro de Emma Mª Blanco Ruíz: " Marzas: tradición viva en Polanco" en el que hace un recorrido por los orígenes de las marzas en Cantabria, en cómo se iniciaron en Polanco, así como el repertorio y rituales que conlleva la ronda, dejando un apartado para las marzas fuera de Cantabria. A éste, tenemos que añadir la nueva revisión y ampliación sacada en nueva edición de 2015 "Marzas: tradición viva en Polanco". En esta nueva edición el lector o investigador, que busque referencias sobre estos cantos, rondas y costumbres tan nuestros que forman parte de nuestro patrimonio cultural más íntimo, puede satisfacer buena parte de sus exigencias y llegar a conocer sus  cantos, lo que es y significa una ronda marcera en el medio rural como compendio de actitudes y comportamientos que le confieren grandes valores como compañerismo, perseverancia, generosidad, responsabilidad, capacidad de sacrificio y respeto ya que con fecha fija y sometidos a cualquier inclemencia del tiempo, pues en general y particularmente en Polanco se mantiene el compromiso de patear calle a calle, barrio a barrio, saludando cortésmente al vecino y compartiendo con él la alegría del advenimiento de la primavera e ir dejando atrás el duro invierno. Este nueva edición comienza a editarse coincidiendo- además de con el veinticinco aniversario de la recuperación de la ronda marcera en Polanco- con la declaración de las Marzas como Bien de Interés cultural por parte del Gobierno de Cantabria.

jueves, 24 de julio de 2014

Las Marzas, Bien de Interés Cultural

LAS MARZAS EN VALOR AL SER DECLARADAS BIC. TODO UN ACIERTO.

Las marzas, los bolos y rabel han sido considerados por el Gobierno de Cantabria, Bien de Interés Cultural Inmaterial. Buena elección la de estas tres manifestaciones culturales que, sin duda, contribuyen a afirmar nuestra identidad como región. Nadie puede dudar que los bolos
son nuestro deporte vernáculo por excelencia; o el arraigo del rabel como instrumento musical que para sólo o acompañando a coplillas se implantan en lo más profundo de nuestro folclore. También, las marzas profundamente enraizadas en nuestra región y cuyo significado trascienden más allá de ser unos cantos, aplicadas a una fecha determinada o por su acción petitoria. Las tres manifestaciones forman parte de nuestro patrimonio etnográfico más arraigado.
Para conmemorar dicha Declaración, la Consejería de Cultura organizó una gala en el Palacio Festivales, sobre estas tres manifestaciones culturales, haciendo un recorrido por cada uno de los nuevos BIC.
Pareciéndome todas interesantes, por ser "marcero", voy a centrarme en la Sección MARZAS. Los Marceros de Polanco tuvimos el honor de compartir escenario y representación con otros dos grupos de exquisita categoría: la Asociación Ronda Marcera de Torrelavega, agrupación numerosa, compuesta por miembros de varias grupos corales de la capital del Besaya y el Coro Ronda Altamira, veterana y afamada agrupación coral de la capital cántabra. Nosotros, los Marceros de Polanco, somos un grupo de vecinos que nos reunimos únicamente para cantar marzas el último día de febrero y primero de marzo e ir de ronda, casa a casa, por todo el municipio; suponemos, preservar la esencia rural de la tradición marcera.
Cuando comenzamos a recuperar la ronda- hizo 25 años en febrero- no llegábamos a pensar, ni por asomo, la expansión, repercusión y trascendencia que han llegado a tener las marzas en la región. Nosotros, pretendimos retomar una tradición que conocíamos sólo por oídas de nuestros mayores y cuyas canciones habíamos escuchado a través de la radio, cantadas por el Coro Ronda Garcilaso; alguno, la había escuchado a las niñas del Colegio La Milagrosa que las cantaron en alguna ocasión.
Pronto comprobamos que las "marzas", dentro de nuestro patrimonio cultural, era quien mejor reflejaba el carácter de los hombres y mujeres de nuestra región, tantas veces descrito por diversos autores.
Entre estos autores se encuentra don Sixto de Córdova y Oña, en su tomo IV del "Cancionero popular de la provincia de Santander", hace una descripción del carácter de los polanquinos . Escribía don Sixto que: " Polanco era un pueblo robusto de cuerpo y alma, religioso y noble; muy sobrio, aunque era rico por su labranza, sus montes a la sazón bien poblados, su ría y su honroso amor al trabajo. Por eso los de Polanco, cantaban, como escribe Pereda "siempre y en todas partes"."
Otros autores han aludido a la nobleza e hidalguía de los pobladores montañeses.
Pues bien, el ritual de la "Marza", es un compendio de actos y actitudes que pone de manifiesto esta gallardía, hidalguía y nobleza de los marceros.
En principio, la marza consiste en dar la bienvenida a la primavera, una alabanza al resurgir y explosión de la naturaleza, con todo lo que eso supone como valor. Y cuya alegría se desea compartir con el resto de vecinos.
Comienza el ritual con cierta solemnidad - que contrasta con la sobriedad de su vestimenta y la sencillez de sus canciones cantada a una sola voz-, solicitando licencia a la autoridad municipal para iniciar la ronda. Después, una vez concedida ésta, con toda cortesía los marceros se dirigen a la casa del vecino a quién saludan con expresiones diversas, pero siempre respetuosas y piden permiso para cantar a la voz de "cantamos, rezamos o nos vamos". Si los moradores mandan cantar, se comienza ensalzando la tradición marcera; se da la bienvenida a marzo; se hace petición de aguinaldo y con toda la cortesía, en muestras de agradecimiento, se alaba a los moradores de la casa: " A los de esta casa Dios les dé victoria, en la tierra gracia y en el cielo gloria...", para posteriormente despedirse con el: "Adiós hasta el otro año, hasta el año venidero, si Dios nos da salud, a cantarlas volveremos".
A todo este ritual cortés de la ronda, otros valores caben añadir.
Los de Polanco- supongo que la mayoría de las rondas-, todo último día de febrero y primero de marzo hemos salido, sin excepción, de ronda por el municipio. Llueva, granice, nieve o haga frío, siempre hemos acudido a nuestra cita. Nunca hemos sucumbido al desaliento por las inclemencias meteorológicas o cualquier otra causa y siempre hemos permanecido fieles al compromiso de acudir a rondar entonando las marzas.
De ahí que valores como el compromiso, perseverancia, responsabilidad, generosidad y capacidad de sacrificio deben sumarse a la actitud cortés , gallarda y sobria de la ronda marcera. Todo ello confiere a la Marza una concepción holística que va mucho más allá de la suma de actos que componen el ritual y de las definiciones que a la marza habitualmente se ofrecen, lo que la otorga ese carácter singular, compendio de recios, nobles y generosos valores que enarbolan el concepto de hidalguía atribuido al carácter cántabro y montañés.
Por ello, podemos decir que "ser marcero imprime carácter". Ser marcero marca un estilo, una manera de ser y de estar ante los otros.
Un acierto del Gobierno de Cantabria al considerar la inclusión de marza como BIC, como valor a preservar y difundir. Ánimo, a todos esos marceros que el último día de febrero surcan calles, plazas y callejas entonando "las marzas", como las cantaban sus padres y abuelos... Estamos de enhorabuena.
Tino Barrero
MARCERO MAYOR
Y PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN SOCIOCULTURAL POLANCO

viernes, 23 de mayo de 2014

EN RECUERDO A LOS AUTORES DEL HIMNO DE POLANCO
EN EL VIGÉSIMO ANIVERSARIO DE SU CREACIÓN.
TINO BARRERO Coordinador Educativo y cultural del Ayto. Polanco.




Amanecimos el sábado con la triste noticia del fallecimiento de Federico Ceballos Horna. Entre las diversas actividades que desarrolló, como coralista, músico y profesor, Federico puso música al Himno de Polanco. De la letra se encargó Mª Cruz Pereda y Torres- Quevedo, hija de D. Vicente Pereda de la Revilla y nieta de nuestro insigne escritor y gran novelista, José Mª de Pereda, fallecida en el transcurso de las efemérides del centenario del fallecimiento de su ilustre abuelo, en el 2006.
Federico se nos ha ido ahora, en el mes de mayo, justamente dos décadas después de haberse aprobado el HIMNO DE POLANCO en Sesión plenaria extraordinaria del 27 de mayo de 1994, siendo alcalde Luis Lobón. Al inicio y final de dicha Sesión el Coro STª María de Solvay entonó el Himno.
La iniciativa de crear el Himno partió de Manuel Sancho, a la sazón concejal de Cultura en el ayuntamiento de Polanco que viendo cómo se iba consolidando con éxito el Ciclo Coral Internacional, que había iniciado su andadura dos años antes, consideró conveniente la creación de un símbolo musical identificativo para el municipio. Por aquél entonces, Sancho era RR PP del Coro Stª María de Solvay en el que ponía su voz - y en ocasiones su guitarra- Federico Ceballos que poseía amplios conocimientos musicales. A él encomendó Sancho la música para el Himno. Faltaba ponerle letra, con lo que el propio Federico Ceballos pensó en Mª Cruz Pereda por sus raíces conocedora de Polanco y sus tradiciones, monja de los SSCC donde ambos ejercían como profesores.
El Himno fue grabado con una versión musical a través de la Banda Municipal de Música de Torrelavega, una versión vocal con el Coro Santa María de Solvay, dirigido por Juan José Valle y otra versión músico-vocal... Tras ser aprobado en pleno, la partitura fue enviada inmediatamente a las diversas corales que iban a participar ese mismo año durante la semana del 5 al 11 de junio en la IV Semana Coral Internacional del ayuntamiento de Polanco. Los coros a actuar en ese certamen eran: Grupo Vocal de Remilly (Francia), Raíces Cántabras (Torrelavega), Agrupación Coral Amigos del Mar (Santander), Coral Salcedo (Vioño de Piélagos), Coro Santa Mª de Solvay (Barreda), Coro Infantil Voces de la Paz (Barreda), Coral Francisco Piquer (Caja de Ahorros de Madrid). Durante unos cuantos certámenes los diversos coros invitados tenían que traer, dentro de su repertorio, el Himno de Polanco con el que se cerraban los conciertos.
Hoy, con el sentido fallecimiento de Federico y la coincidente efeméride del vigésimo aniversario de la creación del Himno, no podemos evitar traer a la memoria este especial recuerdo.
El himno sirve para unificar y dar identidad a un colectivo, en este caso, a los propios vecinos de Polanco. Ambos autores han fallecido, pero en su creación pusieron piel y alma, por lo que ese legado que nos han dejado les vincula con Polanco, con nuestra historia, consiguiendo que sean recordados hoy y siempre. Los sones de nuestro himno les hace eternos.
Por ello, tal como finaliza nuestro Himno "....desde nuestros corazones, tierra de bendito suelo, hoy tus hijos te cantamos, Polanco, Viva mi pueblo. ", cabe decir "¡ Grandes y por siempre, tus autores! "