Biblioteca Municipal de Polanco

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miércoles, 8 de octubre de 2008

José María de Pereda


La Biblioteca Municipal de Polanco lleva el nombre de José María de Pereda, el famoso escritor polanquino del siglo XIX.

Nacio en nuestro municipio el 6 de febrero de 1833, ya que su padre Juan Francisco de Pereda era natural del pueblo, y pasó aquí toda su infancia, hasta que su familia se traslado a Santander, donde José María de Pereda estudio en el Instituto Cántabro de la calle Santa Clara.

En otoño de 1852 se trasladó a Madrid para continuar sus estudios, pero ya allí comenzó a interesarse por la literatura a partir de las tertulias que mantuvo en el café de La Esmeralda y el teatro.

Tras sufrir varias enfermedades, se reincorporo a la actividad al aparecer en Santander el diario La Abeja Montañesa iniciando una carrera periodística. Allí publicó sin firma o, sobre todo, con el pseudónimo Paredes, críticas teatrales y esbozos costumbristas. Prueba suerte en el teatro con las piezas Tanto tienes, tanto vales y Palos en seco de 1861, Marchar con el siglo y Mundo, amor y vanidad, de 1863 con poca suerte. Estos conatos escénicos se publicaron en 1869 con el título Ensayos dramáticos.

En 1864 había aparecido ya su primera obra notable, Escenas montañesas, que le convirtió en una celebridad local. El mismo año puso su mirada en Madrid, donde empieza a publicar en El Museo Universal y en 1866 colabora con otros autores en el libro colectivo Escenas de la vida, colección de cuentos y cuadros de costumbres. En su segundo libro, Tipos y paisajes, Pereda se esmeró sobre todo en el relato titulado Blasones y talegas.

Sobre su experiencia política escribió la novela corta Los hombres de pro, incluida en su libro Bocetos al temple de 1876. Entonces dejó la política para consagrarse a sus hijos durante cuatro o cinco años. Estimulado por sus amigos volvió a la literatura iniciando una especie de segunda etapa en su obra, más centrada en la narración extensa realista que en el cuadro de costumbres. Sus novelas estaban ambientadas casi siempre en La Montaña, y presentaban como tema central la exaltación e idealización de las costumbres del pueblo frente a las urbanas. Sus obras más destacadas son Sotileza (1885), obra en la que retrata la forma de vida de los pescadores, y Peñas arriba (1895), centrada en los habitantes de la montaña.

El suicidio en 1983 de su primer hijo, Juan Manuel, le sorprendió cuando estaba redactando la página 22 del capítulo vigésimo de este último libro (en el manuscrito original hay una cruz que señala el triste momento). Este acontecimiento le afectó muchísimo: desde entonces abandonó casi completamente la escritura, se sumergió en una honda tristeza y le acometieron complejos de culpabilidad que derivaron en una crisis existencial y religiosa. Ya no quiso escribir más. Únicamente publicó su desganada novela corta Pachín González, basada en un hecho real, la explosión en noviembre de 1893 del vapor Cabo Machichaco, atracado en el puerto de Santander con un cargamento de dinamita.

Ya era correspondiente de la Real Academia de la Lengua desde 1872, y en febrero de 1897 leyó su discurso como miembro de número. Su hija contrajo matrimonio en junio de 1903 con Enrique Rivero, de Jerez de la Frontera, hecho que levantó sus ánimos, pero en la primavera de 1904 sufrió una apoplejía que le dejó hemipléjico del lado izquierdo, y murió el 1 de marzo de 1906.

1 comentario:

angel dijo...

y que wapa la bibliotecaria¡¡¡