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martes, 3 de mayo de 2011

Poema de Jesús Cancio a Polanco




Jesús Cancio en su obra "Bronces de mi costa", dedica un poema a Polanco, pueblo en el que pasó muchas y largas temporadas, en la casa Villa Antonia perteneciente a sus primos Emilia, Luis, y Jesús Corona. En ella falleció en agosto de 1961.

Muchos vecinos del lugar le recuerdan en el corto paseo de su casa a la barbería, lugar de encuentro e improvisadas tertulias o en el bar "Cumbrales" , junto al corro de bolos, observando algunas partidas de nuestro deporte autóctono; también se le recuerda leyendo y escribiendo con una lupa, dada su escasa capacidad visual, en los últimos años practicamente nula. Y, otros recuerdan cuando fue el coro Ronda Garcilaso a cantarle a su casa; la amistad de Cancio con Pepin del Río era conocida. Escritores, poetas, pintores y escultores visitaban con cierta frecuencia la casa "Villa Antonia" de Polanco entre los que se encontaban Mauro Muriedas, Jesús Otero, Pepe Hierro, José del Río "Pik", etc..

El amor de Cancio por Polanco queda reflejado en varios poemas, pero hoy prestamos atención a éste, tuitulado POLANCO, un poema de verso libre con ciertos matices místicos con notable pretensión de aproximarse a aquél de la Oda I de" Vida retirada" de Fray Luis de León que decía: Del monte en la ladera,/por mi mano plantado/ tengo un huerto,/ que con la primavera/de bella flor cubierto/ya muestra en esperanza el fruto cierto.

El de Cancio dice así:



POLANCO


Como Fray Luis junto al monte,


Tengo junto al mar un huerto

Que he plantado por mi mano

Lo mismo que el poeta excélso.



Y cultivo con tal suerte,

Que ya muestra el fruto cierto

De una cosecha de amor

Y otra de paz y silencio.



Así te quiero Polanco:

Verde el prado, azul el cielo,

Sin más voz que la de Dios,

Que es la del mar de mis versos,

y frente a mi hogar tu mies,

que tiene mucho de templo

por su divina belleza,

por su gran recogimiento,

por el retablo del roble

que en ella talló el Maestro

con el buril de su pluma,

con la gracia de su verbo.



Cagigona de Cumbrales:

Con que dignidad te has muerto

Para seguir paso a paso,

Las huellas de aquel ingenio

Que te copió, tú lo sabes

Con un pincel velazqueño.



Como Fray Luis junto al monte,

Tengo junto al mar un huerto

Que linda con una mies

Donde aún hay un árbol seco

De llorar savia de pena

Por la muerte del Maestro.



Así te quiero Polanco:

Hidalgamente sereno,

sin más voz que la de Dios

ni más bóveda que el cielo.


Frente a la casa del autor se encuentra la plazoleta con el busto de JMª Pereda y los restos de la cagigona que mira por su orientación sur a un rico diapiro sobre el que se encuentra una amplia y fertil mies que fue rica en prados, maizales y castaños.


El poema hace referencia a esta unidad geográfica, exalta cuanto de bello sus sentidos contemplan ".. frente a mi hogar tu mies... por el retablo de roble que en ella talló el Maestro..." la mies; la cagigona, tan bien descrita en el inicio de "El sabor de la tierruca" y de la que fenecida, apenas queda a modo de icono, una pobre imagen de lo que fué, la pluma de Pereda y el Maestro en referencia al escritor polanquino, escrito con mayúscula a objeto de ensalzar el respeto y la grandeza de J.Mª de Pereda, etc... son elementos que aparecen en este bonito poema dedicado al pueblo que formó parte de su hogar.


Tino Barrero

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